miércoles, 17 de febrero de 2010

Anorexia.


La anorexia es una enfermedad cada vez mas frecuente en nuestra sociedad, sobretodo vinculado con las adolescentes.
Las adolescentes tiene una imagen errónea de su cuerpo, se ven gordas cuando en realidad están en un estado de demasiada delgadez. Los jóvenes al llegar a la pubertad y adolescencia, cuando su cuerpo empieza a cambiar, imaginan un cuerpo ideal. Algunos fantasean con ser modelo, otros se van adecuando a su cuerpo en pleno cambio, pero por desgracia hay otros que ven en forma distorsionada su cuerpo.
Les preocupa tanto ser gordos como que sus formas empiecen a notarse. La falta de alimento colabora para que esta delgadez haga que en estos jóvenes no puedas identificar que edad tienen en realidad, podrías pensar que se trata de un niño de diez u once años cuando en realidad tiene quince o más.
Ellos tiene una falta de ganas de comer, por voluntad y deseo propio. Esta voluntad es tan importante que va generando poco a poco cada vez menos ganas de comer y disfrazando este apetito con agua. Toman tanta agua para que esta ocupe mucho espació en el estomago y así no tener hambre.
La anorexia nerviosa puede poner en riesgo varios de los órganos corporales y recursos fisiológicos, particularmente en la estructura y función del corazón y del sistema cardiovascular dando como resultado un ritmo cardíaco bajo (bradicardia) y la elongación del intervalo QT mencionado anteriormente. Por lo general, las personas que padecen de anorexia poseen un balance de electrolitos distorsionado, en particular, niveles bajos de fosfato asociados a la falla cardiaca, debilidad muscular, disfunción inmunológica y muerte. Aquellas personas que desarrollan anorexia antes de la adultez podrían sufrir de una atrofia en el crecimiento y, consecuentemente, de niveles bajos de las hormonas esenciales (incluyendo las hormonas sexuales) y de niveles crónicamente altos de cortisol. La osteoporosis también está asociada con la anorexia.
Es difícil conseguir que la persona afectada reconozca que la anorexia es una enfermedad y no la forma de que soluciona sus problemas. En efecto, la gran mayoría de las y los pacientes que sufren este padecimiento niegan que lo suyo sea un trastorno de la alimentación y por esta causa acuden a recibir tratamiento cuando el problema ha avanzado mucho.
Dada la naturaleza de este padecimiento, el tratamiento busca restaurar el peso corporal ideal, estabilizar al organismo, mejorar su estado nutricional y restablecer los hábitos alimenticios. Conforme se avance en este proceso, deben abordarse los aspectos psicológicos y emocionales mediante psicoterapia, en ocasiones con ayuda de medicamentos contra la depresión.
Es posible que sea necesaria la hospitalización cuando la persona ha perdido mucho peso (por debajo del 30% de su peso corporal ideal, respecto a su edad, complexión y talla), continúa perdiendo peso a pesar del tratamiento o se presentan complicaciones médicas (problemas de frecuencia cardiaca, desorden de minerales y problemas mentales, como depresión o intento de suicidio).
Como último recurso en los casos más severos, se llega a practicar neurocirugía para la atención de la anorexia nerviosa (también en el caso de la bulimia). Luego de localizar puntos exactos donde intervenir, con ayuda de un marco estereotáxico e imágenes por tomografía, se realizan pequeñas incisiones en el cráneo (trépanos) a través de las cuales se introducen dos electrodos de punta roma (no cortan).
Se verifica que su localización sea la correcta y se procede a emitir descargas de calor que interrumpan las conexiones neuronales que se localizaron desde el principio, logrando con ello el mejoramiento de los síntomas obsesivo-compulsivos. La recuperación no es inmediata, sino que deben pasar aproximadamente 6 meses después de la cirugía para ver los resultados en plenitud.
Cabe mencionar que la anorexia nerviosa es una afección grave y potencialmente mortal. De acuerdo con algunos estimativos, conduce a la muerte en el 10% de los casos. Los programas de tratamiento con trayectoria tienen una buena tasa de éxito en la recuperación del peso normal, pero es común que haya recaídas.
Las mujeres que desarrollan este trastorno alimentario a temprana edad tienen una mayor posibilidad de recuperación completa; pero, la mayoría de las personas con esta afección seguirá prefiriendo estar en un peso corporal bajo y estar preocupados hasta cierto punto por los alimentos y las calorías. El manejo del peso puede ser difícil y es posible que se requiera un tratamiento a largo plazo para ayudar a mantener un peso corporal saludable.

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